En los tiempos que corren no existe más cadenas que las que nosotros mismos nos ponemos.
Esta semana me hacía de Twiter y me convertía en seguidor de algo así como "frases filosóficas". Una de las primeras fases que leía decía: "No se puede amar sin ser esclavo". Completamente de acuerdo. Así me siento yo.
Pero lo que no especifica esta frase es esclavo de quién o de qué se es.
Yo personalmente, cuando amo... ahora... soy esclavo de mi mismo, de mis miedos, de mis ganas de ella, de una llamada que no llega y ansío, del tiempo de espera, de querer compartir, de sentirme solo cuando debería estar acompañado, mejor dicho cuando creo, equivocado o no, que debería estar acompañado. Me siento esclavo del futuro conjunto, de lo que quiero, de lo que quiere ella, de como voy a llegar ahí, de lo que vamos a compartir y de lo que quizá no compartamos nunca. Esclavo de mis celos. Esclavo del amor. Y la verdad es que no me gusta sentirme así. En cambio adoro estar enamorado. Curiosa paradoja.
Pero lo peor de todo esto es que el echo de ser esclavo quiero esclavizar. Y eso, eso sí que es triste!!! Ahí es cuando se pierde el amor!! Tengo claro que me enamore de una chica brillante, esplendida, espontánea, con brillo en los ojos y con una sonrisa rompedora, sincera y elocuente, y sobretodo con una forma de ver el mundo que me maravillaba, me aporta muchas de esas cosas que yo no tenía, mejor dicho, no tengo. Eso me enamoró de ella y eso es lo que me tienta a ponerle barrotes, límites. Me convierto en un esclavo esclavizando a quien me enamoró y por lo qué me enamoró.
Por eso, por todo eso quiero liberarme! Quiero amar sin esclavizar!! Nada tengo que perder, y mucho que ganar!! Aprender a amar en libertad es aprender a vivir sin cadenas.
Estoy enamorado. Estoy completamente enamorado. Me he leído mil libros de como se debería amar. De como se debería mostrar el amor. Los leo y los entiendo, pero aplicarlos... eso es otra cosa!! No es fácil aplicar la teoría.
No hace mucho, en la boda de un amigo, escuché a un cura decir algo que me gustó mucho. Decía que un matrimonio, una pareja, eran como las columnas de un mismo edificio. Tiene un mismo objetivo, comparten un mismo destino, pero ambas deben tener su espacio ya que si alguna de las dos ocupara el espacio de la otra el edifico se vendría abajo.
Quieres ser mi columna compañera? Quieres que nos amemos en libertad? Quieres compartir conmigo el destino que ambos queramos?
Yo sí quiero.
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