lunes, 28 de enero de 2013

La flor más hermosa

Caminando por la selva, en una de mis muchas salidas para disfrutar de la naturaleza descubro un árbol precioso que no había visto nunca. Tiene el tronco robusto y una corteza suave que apetece acariciar, con grandes ramas y hojas verdes. Al alzar la vista me doy cuenta que es muy alto, tanto que no soy capaz de ver el final de la copa... el árbol se pierde en busca del cielo. Cuando le presto más atención a los detalles me doy cuenta que esta lleno, plagado, de flores preciosas. Al ver los colores vivos de las flores mi 5 sentidos se activan. Es en ese momento cuando siento un embriagador aroma que me envuelve. Lo respiro y llena mi cuerpo. Sé que viene de la flores del árbol así que siento la necesidad de coger una. Decido subir árbol y hacerme con una.

Las ramas llegan hasta abajo así que me resulta fácil comenzar a subir. Me siento feliz. El aroma de las flores, el tacto de la corteza, el sentirme capaz de subir a una árbol con tanta sencillez me hace sentir ágil, peltórico. Quiero coger la flor más bella.

Conforme voy subiendo el aroma me seduce cada vez más, pero descubro nuevos detalles, nuevas caracterísitcas del árbol no tan agradables. las ramas superiores tienen pequeñas espinas que se clavan en mis pies descalzos y en mis manos.

Cómo es normal el olor disminuye debido a que mi olfato se ha ido acostumbrando. Pero todavía siento la sensación vivida algunos minutos antes, aún recuerdo esa completa felcidad que había sentido y eso me motiva a seguir subiendoi en busca de mi premio, la flor más bella.

Cuanto más subo, más dificl me resulta trepar por el árbol. las ramas se van estrechando y distnaciando entre ellas. Mi pican las manos al tocar la corteza y los pies empiezan a sangrar por las espinas. Preocupado por la nueva sensación he dejado de sentir el perfume, ya no me parece tan buena idea subir al árbol. Pero ya estoy allí y el orgullo me hace sguir subiendo en busca de esa flor-

Cuando llego a lo más alto del árbol, ya no me estoy feliz sino todo lo contrario. Estoy cansado y sudoroso, con picores y sangrando. Me cuesta sostenerme y tengo el cuerpo dolorido. Siento vértigo. y para colmo, allí arriba no hay flores. Había estado tan preocupado subiendo sin hacerme daño que no había dado cuenta que las flores sólo estaban en la parte media del árbol.

Decido bajar, pero me da miedo, con lo que me ha costado subir pienso que tengo que aprovechar mi situación para que el esfuerzo no sea en vano. Miro a mi alrededor y veo un mundo increíble, pero siento que no me pertenece, yo ya no estoy ahí abajo sino sobre un árbol que se balancea y me asusta. al fijarme en el paisaje, me doy cuenta que hay más árboles cómo en el que estoy subido. Son más bajos y con más flores que el mío, y en ese momento tomo consciencia de que me he dejado llevar por la pasión y eso ha provocado que me desvíe de mi camino, y de pronto ya no dependo sólo de mi, sino de un árbol de rama inestables y espinadas y de la fuerza con la que decida soplar el viento.

Recuerdo que hago allí, recuerdo la preciada flor, y al mirar los árboles de alredeor me doy cuenta que al desviarme de mi camino, al dejarme llevar por la pasión, por la belleza de un momento, he perdido una oportunidad que el sendero que seguía a través de la selva me hubiera brindado más adelante.

Soy consciente que la primera sensación, la de embriaguez y felicidad que me dio el árbol y su aroma Es una ocasión que debería haber aprovechado, vivido, no me arrepiento de eso, pero tengo claro que debería de haber sido capaz de mirar más allá. De ver todo lo que me rodeaba en ese momento, de no cegarme con un sólo momento de belleza sino de ver más allá. Por que al fin y al cabo, la felicidad y la belleza, la encontramos en nuestro camino, de mil maneras distintas y descubrí en aquel momento, que aquello que buscaba, aquello que buscamos todos en nuestro camino, no se encuentra en una sólo ser ni en una sola unidad, sino en el conjunto, en el todo...en la vida.


FIN